9 curiosidades en el suelo de Madrid
A los madrileños las prisas nos llevan corriendo a todas partes. No solemos caminar tranquilamente. Nos cuesta fijarnos en los edificios que nos rodean, en sus maravillosos portales o en los singulares escaparates de muchas tiendas que se cruzan en nuestro camino.
Si no nos fijamos en los que tenemos al lado, imaginaros ser conscientes de lo que está bajo nuestros pies. En este post os animamos a prestar atención a las aceras de la capital española. Porque puedes encontrar algo curioso e inesperado que ver en el suelo de Madrid.
En este post nos hemos juntado varios miembros de la asociación de bloggers de Madrid para compartir esos lugares que nos han llamado la atención en algún momento mientras caminábamos por Madrid.
Los gatos de Madrid

Ya sabemos que a los madrileños se les conoce como «gatos», pero ¿sabes que hay varios dibujos de gatos tallados en el suelo de Madrid? En el suelo o casi, porque muchos están en los bancos de piedra que hay en varios lugares de la ciudad…
Son marcas de cantería y no se sabe exactamente cuántas hay en la ciudad. Pese a que no son muy conocidos, estos dibujos se llevan haciendo desde hace años, aunque no empezó con los gatos, si no con símbolos en losas o bancos relacionados con las obras de remodelación de algunos espacios de la ciudad. Pronto a estas marcas se le añadieron los dibujos de gatos y la mejor manera de descubrirlos es mirando la ciudad con atención, como si fuera la primera vez que la recorremos..
Quizá te cueste encontrarlos, ya que son muy discretos, para que no tengan un impacto sobre el lugar en el que se encuentran, pero aquí te dejo algunas pistas para que vayas a la búsqueda de los gatos de la capital: frente al Jardín Botánico, en la plaza de Alfredo Mahou, en la calle Amaniel, en la calle Cedaceros, en la plaza de Pontejos, en la Plaza de la Cebada…
¿Te animas a ir a buscar los gatos tallados en el suelo de Madrid?
El lingote del Banco de España

En la Plaza de Cibeles de Madrid se levanta el majestuoso edificio del Banco de España. Es allí donde se custodian las reservas de oro, los lingotes que podrían salvar al Estado de una gran crisis o una quiebra. Eso sí, están protegidos por un sofisticado sistema de seguridad, que incluye puertas blindadas de varias toneladas, ascensores que bajan al subsuelo de la ciudad, puentes retráctiles y un sistema de inundación de agua en caso de que esas barreras pudieran ser franqueadas. Esto hace que ningún lingote pueda salir sin permiso de esa caja fuerte subterránea, tan celosamente custodiada.
¿Seguro? En realidad, puede que esto no sea así. Si se camina junto al Banco de España y se mira el suelo con atención, se puede ver en los alrededores de la correspondiente parada de metro un lingote grabado en la acera. Lleva la inscripción “999,9 GOLD 1 kg”. Se trata en realidad de un guiño a la televisión, es una réplica en relieve de uno de los lingotes que consiguen los eficaces y controvertidos atracadores de la serie “La Casa de Papel”.
Las flechas de Diana

¿Has pasado alguna vez por el nº 32 de la Gran Vía y has visto a gente mirando al suelo? ¿Por qué hay dos flechas de aproximadamente 1 metro de largo talladas en el suelo en plena puerta del Primark?
Para entenderlo tendrás que alejar la vista del suelo y levantarla hasta el cielo. O casi. Concretamente hasta la parte alta del edificio ubicado en Gran Vía 31, donde encontrarás una escultura dorada de la diosa Diana cazando con su arco, acompañada por cinco perros.
Las flechas del suelo se deben a dos fallos de Diana, que no pudo alcanzar su objetivo y éstas cayeron en plena Gran Vía.
Su objetivo está, de nuevo, en el nº 32, en cuya parte alta hay otra escultura que representa al Ave Fénix llevando en su lomo a Endimión. Este joven pastor era el amante de Diana, pero su romance llegó a oídos de Zeus, que mandó secuestrar al amante de su hija para evitar que estuvieran juntos. Diana no quiso renunciar a su amor y atacó al Ave Fénix con sus flechas, aunque falló, por lo que los amantes no pudieron estar juntos.
La escultura de Diana fue instalada en la azotea del Hotel Hyatt Gran Vía por encargo del propio hotel, y es obra de la escultora Natividad Jiménez, la primera mujer en instalar una escultura en plena Gran Vía madrileña.
Los dibujos de Mingote

Sin despegar la vista del suelo de Madrid encontramos una auténtica obra de arte, creación de uno de los dibujantes más famosos de nuestro país: Antonio Mingote. Fue el autor de esta serie de placas conmemorativas que se colocaron en las entradas de los establecimientos más antiguos de la ciudad.
Se trata de unas placas de bronce diseñadas por Mingote con sus característicos personajes e instaladas en Madrid desde 2006 para reconocer la historia de los establecimientos centenarios. Como su nombre indica, se trata de una serie de locales (restaurantes, tiendas de cualquier tipo, peluquerías, talleres artesanos…) que han cumplido más de cien años dando servicio a los madrileños.
En cada una de las placas aparecen representados unos personajes que parecen caminar por las calles de Madrid entre elementos representativos de la ciudad. Si te fijas podrás encontrar alguno de los símbolos más famosos de la capital de España: El oso y el madroño, que en realidad es osa, la Puerta de Alcalá o el Pirulí, es decir, la torre de telecomunicaciones más icónica de nuestro país.
Stolpersteine

En 2019 Madrid se sumó al proyecto del artista alemán Günter Demnig. Un proyecto cuyo nombre es Stolpersteine (literalmente quiere decir «piedra que te hace tropezar») y que consiste en colocar placas en el suelo delante de las casas en las que vivieron personas que durante la Segunda Guerra Mundial fueron deportadas, por una u otra razón, a campos de concentración nazis.
Son más de 400 las placas doradas de 96×96 mm repartidas por Madrid. En ellas se puede leer el nombre, la fecha de nacimiento, de reclusión y de asesinato de la persona a la que se quiere recordar. También aparece el nombre del campo de concentración al que fue deportada cada una de esas personas. Los podéis ver repartidos por toda la capital, desde Chamberí a Lavapiés, pasando por casi todos los distritos de Madrid.
El artista ha repartido ya 65.000 placas por diferentes ciudades de Europa. La primera se colocó en 1997 en Berlín. Ahora se pueden encontrar placas como éstas que ver en el suelo de Madrid en ciudades como Roma, Lisboa, Colonia, Viena o Bruselas.
Si caminando por Madrid algún tropezáis, mirad bajo vuestros pies. Puede que estéis ante la casa en la que hace varias décadas alguien fue arrestado y llevado a un lugar del que nunca regresaría para caminar por esas calles de Madrid que fueron su hogar.
Kilómetro Cero de la Puerta del Sol

Miles de personas lo pisan cada día sin saberlo. Bajo sus pies, en el centro de la Puerta del Sol, frente a la Casa de Correos, se ubica el Kilómetro Cero. La pequeña placa en el suelo marca el origen de todas las carreteras radiales de España. Un punto discreto, pero cargado de simbolismo, parada imprescindible para quienes quieren sentir el pulso de Madrid… desde el suelo.
El Kilómetro Cero no es solo una curiosidad geográfica, es un icono cultural, el corazón del país. Aquí comienzan oficialmente las seis carreteras nacionales que parten en forma de estrella hacia los cuatro puntos cardinales del país. La placa original se colocó en 1950 y fue renovada en 2009.
Hay incluso una tradición no escrita: tocar el Kilómetro Cero antes de comenzar un viaje por carretera, como augurio de buen camino. Otros simplemente lo buscan por diversión o por seguir la ruta de los detalles que esconde el suelo madrileño. Un lugar ideal para amantes de los detalles, los símbolos y las curiosidades urbanas. Se encuentra en la Puerta del Sol, frente al reloj de la Casa de Correos. Haz tu visita temprano por la mañana si quieres sacarte una foto sin multitudes.
Un portal a otros mundos

¿Sabías que en Madrid existe un portal a otra dimensión? Quizá si no eres una persona muy patosa, no te fijes demasiado por dónde vas caminando, pero te invito a que la próxima vez que pases por la Plaza de la Luna eches un vistazo hacia abajo.
Allí encontrarás algo que seguro te sorprenderá, una placa que es la puerta de entrada a la Umbraesfera, la conexión entre todo lo tenebroso y sin luz que existe en la Tierra.
Lo cierto es que esta placa forma parte de un proyecto artístico llamado Kcymaerxthaere en el que Eames Demetrios, quien se hace llamar geógrafo interdimensional, ha colocado placas como esta alrededor de todo el mundo. Todas estas placas son la invitación para descubrir un mundo paralelo diferente.
Quizá Madrid solo sea un primer paso, ¿te atreves a seguir?
Estadio Vicente Calderón

Hay muchísimas curiosidades en el suelo de Madrid, pero entre ellas, hay una que destaca para los amantes del fútbol: la placa conmemorativa del Estadio Vicente Calderón.
Se trataba del antiguo estadio del Atlético de Madrid, que vivió la pasión del fútbol madrileño entre 1966 y 2017. Este estadio tan icónico de la ciudad fue demolido en 2020 dejando paso a una gran zona urbanizable en las orillas del río Manzanares y el famoso parque Madrid Río.
En medio de un par de edificios residenciales de nueva construcción en el famoso Paseo de los Melancólicos se ha creado un espacio verde en el que en uno de sus lados, el más cercano al río, se encuentra el centro del campo del Vicente Calderón.
El Ayuntamiento de Madrid ha querido rendir homenaje a este estadio tan emblemático de la ciudad a través de una placa que marca el centro del campo. Así, los viandantes de la zona de Imperial o Madrid Río podrán pisar lo que fue el centro de un campo que vio duelos tan apasionantes como los derbis entre Atlético Madrid y Real Madrid. Muy cerca de ella hay otra losa conmemorativa con la imagen de un estadio que quedará para el recuerdo.
La casa del Ratoncito Pérez

En el corazón de Madrid hay un lugar que gusta mucho a los más pequeños de la casa y es que se trata, ni más ni menos, que de la Casa del Ratoncito Pérez. Un pequeño museo que, según cuentan, abrió sus puertas por petición del propio ratón para que todos los niños pudieran conocer la que es su casa, en el número 8 de la calle Arenal.
En el hall de edificio en el que está el museo hay una pequeña y encantadora escultura de este roedor que recoge los dientes de leche de los niños dejando en su lugar algún regalo en forma de moneda, pequeño juguete o dulce.
Pues bien, como de lo que estamos hablando en este post es de los suelos de Madrid, si pasáis por la dirección que os hemos dado es al suelo a donde os pedimos que miréis. Así podréis ver, en la parte más baja de la fachada, la figura del famoso y diminuto personaje en la puerta de su casa.
Te animamos a que, la próxima vez que recorras Madrid, bajes la vista de los bonitos edificios de la ciudad para descubrir éstas y otras curiosidades que nos ofrece el suelo de la capital.
Han participado en este post nuestros compañeros de MadridTB Paloma (Un blog de Palo), Leticia (Aprendizaje Viajero), Concha (Aetheria Travels), Eva (Dónde vamos Eva), Carla (I am a passenger) y Cristina (Kris por el Mundo).
yuneibis
21 mayo, 2026 at 1:31 pmNo conocía de la existencia de algunos… me ha encantado